
En 1661, Luis XIV decidió construir un palacio gigantesco que se convertiría en símbolo de su poder. Para ello se rodeó de los mejores sabios europeos en todos los campos: arquitectura, geometría aplicada, agronomía, construcción naval, abastecimiento hídrico y fabricación de espejos; convirtiendo así el palacio de Versalles en el primer laboratorio científico del siglo XVII. Hoy, los investigadores acceden a los archivos para desenterrar el pasado y construir ingenios y modelar construcciones para descubrir las innovaciones tecnológicas imaginadas por los genios de la época.

S1 E2 • 19/9/2019
Versalles formaba parte de un proyecto político. Fue un centro de poder y de placer, pero también de ciencia, un lugar de experimentación y un laboratorio científico. El rey quería reinar asociando la ciencia y la tecnología a las obras públicas de su reinado.
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