
Ricardo Ruales Eguiguren, al igual que su padre, vive con el síndrome de Treacher Collins. Durante años, la dificultad para pronunciar la letra “r” lo llevó a refugiarse en el silencio. En una casa donde casi nada se nombraba —ni la enfermedad familiar ni su homosexualidad— Ricardo inicia un viaje íntimo hacia su propia voz, atravesando memorias, ausencias y heridas heredadas.